AUNQUE se vean ante el peligro de perder el empleo, la casa y hasta la pensión, muchas personas siguen obsesionadas con tener todo lo que el dinero puede comprar.
¡Qué ironía! Esa actitud las convierte en blanco fácil de las atractivas campañas publicitarias que quieren convencernos de que necesitamos una casa más grande, un auto mejor o ropa de marca.

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